El espacio de un chacarero rolinga, nacional y popular.

sábado, 12 de mayo de 2012

“Macri cae por su cara” o “Nadie vuelve a votar a un boludo”


Es un lugar común decir que “Macri está en problemas”, si uno pertenece al sector nacional y popular.

Los problemas de Macri serían, por ejemplo, su relación desfavorable con la justicia, los subtes, los trenes, la educación, la salud, o mejor, cuanto debería manejar correctamente y no está dispuesto.

Todo esto le debiera tener en problemas frente a lo que desea para el 2015. Pero no, pues a él no se le puede medir con una vara ordinaria.

Algunos (muchos) creen que la caída política terminal de Mauricio vendrá ligada y signada por su conducta de administrador irresponsable, su indiferencia hacia las cuestiones de indefensión de los pobres, por la ideología que subyace en las actuaciones de la UCEP, por su empecinamiento en vivir al estilo turístico internacional,…

Se tiende a confiar en que al cabo la gente que lo vota se dará cuenta y dejará de hacerlo.

Y no che, la cosa no es así; los que lo votan saben que clase de bicho es y les gusta.

Pero tranquilos, porque Macri está en problemas y caerá, pero por otras razones.

Lo que escribiré a continuación puede sonar a chiste; ya veremos en el tiempo.

Macri cae por su cara.
¿Cómo es esto?

El tipo maneja una serie de monerías que habrá aprendido de niño (revoleo de ojos, pestañeos arrobadores, miradas que apuntan al cielo cada vez al mentir, mohines de carilindo, fruncimiento de labios), un repertorio de pavotadas de esas que hacen perder la razón a las abuelas cuando niños y que años después aseguran una buena provisión de muchachitas noviadoras.

Ese mismo (idéntico) catálogo de chucherías faciales le reportó años después el voto de multitudes de porteñas (e inexplicables porteños) dispuestos a engullirse un buen plato de la cocina fascista si viene condimentada con suficientes “caritas”.

Así fue. El verdadero problema de Macri en este estado tan evolucionado de opinión de la porteñada es que se le vino la edad encima; de pronto se le hizo una cara de viejo, pero sin la gravedad que uno espera en el rostro de un viejo: él sigue ejecutando las viejas máscaras que le dieron fama; todo un problema (para Macri).

¿Por qué? Porque a un niño, a un adolescente, a un adulto joven incluso, esas caritas le caben, pero a un viejo no.

Si uno llega a viejo ensayando los mohines de la infancia pronto lo tendrán por pelotudo. Quiero decir que un adulto puede usar esas “caritas” mácricas y el público pensar: “Este es un tipo de ciertos años que pudo conservar la candidez  y el encanto del niño”, pero iguales monerías en el rostro de un viejo se transforman en insoportables boludeces fuera de tiempo. Y lo cierto es que por más cretino y reaccionario que resulte ser un elector, jamás querrá volver a votar a un boludo.

¿Chiste, joda, broma?

Puede ser, pero piensen un poco y digan si la prenda no se parece al dueño, o el votante a los candidatos que prefiere.

4 comentarios:

  1. Excelente che. El mejor analisis que escuche en los ultimos tiempos. Esperemos que tengas razon.

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  2. Interesante teoría Chacarero. Seguramente esto y su esencial ineptitud desgastarán su imagen. Pero tambien es cierto que muchos lo votan por afinidad ideológica y/o por gorilas.

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  3. Y hay muchos gorilas en nuestro país, pero no son mayoría.

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